El novio celoso

La familia se había reunido como todos los domingos; era una tradición irrompible, inalterable con el transcurso de los años. Primos, tíos, todos reunidos para el almuerzo habitual; la algarabía de las risas, de las anécdotas que jamás se cansaban de reciclar domingo tras domingo.

Lo único diferente es que era la primera vez que la familia conocía a Alejandro, el nuevo novio de Mariana; por lo general Mariana no llevaba a sus novios a los almuerzos familiares, pero como es el único día que no se reunía con Alejandro y bajo las sospechas de este de que el almuerzo familiar solo fuera una excusa de Mariana para encontrarse con alguien más; esta vez decidió invitarlo y apaciguar todos los celos de él.

Llevaban un par de meses saliendo, ya habían tenido relaciones sexuales, la mayoría de las veces bajo mucha insistencia por parte de él; ella no sabía porque, pero sin poner mucha resistencia se dejaba dominar por él, siempre sucumbía a los impulsos de Alejandro que guardaba un carácter fuerte y posesivo, y ese temperamento le daba miedo, pero al mismo tiempo la excitaba sin saber por qué.

En el almuerzo todo transcurrió con normalidad, llego el momento de pasar a la sala para seguir conversando y digerir el banquete que había preparado la mama de Mariana.

Había cerveza que comenzó a correr lentamente mientras seguían con la tertulia habitual, hermanos, primos, todos reunidos en armonía solo uno permanecía serio y por supuesto este era Alejandro, detallaba a Mariana mientras esta conversaba con dos de sus primos y con su hermano.

Veía ese cuerpo esbelto, cabellera con rulos color castaño, sus senos medianos y unas nalgas que se le marcaba en la minifalda blanca que llevaba.

Siguió su mirada a su blusa escotada color rosa que apenas era disimulada por la chaqueta blanca de jeans que hacia juego con su minifalda.

¿por quién se habrá vestido así? Se preguntó Alejandro mientras detallaba a todos los familiares buscando alguien que la observara con el mismo morbo con que el la miraba. No encontró nada inusual mientras permanecía en silencio al lado de Mariana.

Abraza a Mariana con algo de fuerza mientras esta sigue conversando con sus primos y su hermano, estos se dan cuenta y lo miran extrañados; se sabe descubierto en sus celos, le susurra al oído a Mariana "quiero ir al baño ¿me llevas?", "claro amor vamos" responde ella excusándose de los familiares.

Entran al cuarto de Mariana y en seguida ella le indica donde está el baño de ella; pero Alejandro no entra en el baño, al contrario, cierra la puerta de la habitación y la recorre inspeccionando cada cosa en esta.

Luego de mirar minuciosamente el lugar, suelta "¿y todos estos peluches?" lo que significaba una gran colección de muñecos de felpa de todos los tamaños y tipos que había acumulado con los años.

"solo son recuerdos que me gusta guardar amor" suelta risueña Mariana

Mientras que revisa los cajones en la cómoda responde "¿recuerdos, de quién?"

"nada importante amor" suelta un poco más nerviosa Mariana

"si no fueran importantes no los conservarías, ¿no crees?"

Mariana permanece en silencio, "¿cuántos hombres han estado en esta cama?" cambia la pregunta Alejandro

"ninguno"

"¿ninguno?, bueno quizás solo te frotas con sus recuerdos en esta cama"

"amor me estas ofendiendo" responde algo tímida

"si te ofendo es porque hay algo de verdad" dice mientras empieza a apretarse el bulto en el pantalón "ya lo has chupado en este cuarto, ¿verdad?"

"no" responde Mariana roja sin saber de la vergüenza, el temor o porque, mientras que Alejandro pone su mano izquierda sobre el hombro de Mariana haciendo presión para que se ponga de rodilla y con su mano derecha empieza a bajar el cierre de su pantalón.

"aquí no amor" llega a decir Mariana

"¡hazlo!" ordena Alejandro

"amor no quiero" repite Mariana

Ya con la verga en la mano y ante esa mirada posesiva en el rostro de Alejandro, Mariana cede poniéndose de rodilla, pero solo se limita a observarlo desde abajo; Alejandro pasa su pene erecto por la cara de Mariana, por su mejilla, por sus labios mientras sonríe triunfante. Ella abre la boca y lo recibe hasta la mitad moviendo su cabeza de atrás hacia adelante.

Mientras que Mariana se mueve lentamente complaciendo a su novio este manosea sus pechos por encima de la blusa al tiempo que dice " que bien te ves haciendo caso", Mariana lo mira desde abajo sin soltar el pedazo de carne, su mirada tiene algo de reproche por el comentario, Alejandro lo nota, pone su mano en la cabeza de ella y empieza a moverse con fuerza, entrando y saliendo de su boca con rapidez; ella intenta controlar los movimientos de él colocando una mano sobre el vientre de Alejandro pero él no cede, viola la boca de Mariana de la cual se escurre una gran cantidad de saliva que recorre su mentón, su cuello, entran entre sus senos y alguno que otros rastros de baba cae en sus piernas y en el piso.

De improviso Alejandro la suelta esperaba ver algo de odio en los ojos de Mariana, pero no lo consigue si no que al contrario ve una mirada llena de morbo y vicio, "que rica tu verga, como me encanta" suelta para asombro del posesivo

Alejandro baja la blusa rosada para manosear esos pechos casi perfectos, aprieta los pezones de Mariana que son rosados y pequeños, estruja sus pechos húmedos por la saliva, mientras le ordena que pase su verga por su cara, Mariana poseída obedece, esparce su propia saliva pasándose la verga dura de Alejandro por su cara.

Mariana acto seguido baja para lamer los testículos mientras masturba el tronco de Alejandro, este que dominaba la situación se encuentra totalmente indefenso por lo que siente, solo la mira desde arriba mientras brama de placer a ver a su novia chupándole los testículos y masturbándolo.

"eso, eso, ¿quieres tu leche?"

"si dámela"

"pídemela"

"vamos amor, dame tu lechita"

Alejandro se estremece, un escalofrió se centra en el final de su espina dorsal, está cerca del orgasmo, Mariana se percata, abre la boca, saca la lengua y lo mira directamente a los ojos.

"oh, oh, joder" dice Alejandro mientras va expulsando chorro tras chorro de semen en dirección a Mariana que no aminoro el ritmo de la masturbación, ella lo fue recibiendo fielmente en lengua, barbilla y mejilla respectivamente, cálidos y espesos se impactaron contra ella sin que ella hiciera algún ademan de asco o querer apartarse.

"límpiala" ordena con voz entrecortada Alejandro, ella primero traga lo que tiene en la boca para luego chupar la punta del miembro de él, luego pasar la lengua por el tronco y engullir finalmente todo, pero su verga no pierde dureza, mientras ella succiona limpiándola, se da cuenta que aún está lejos de terminar este encuentro.

En el pasillo, afuera de la habitación se escuchan voces, Alejandro mira en dirección a la puerta como vigilando las voces, Mariana ya dejo tranquilo el miembro de este, "ponte en cuatro en la cama" ordena con voz baja

"no amor aquí no"

"shitt calla, saca tu tanga y súbete esa faldita"

"cielo por favor te lo ruego aquí no"

"haz caso quiero cogerte en tu cama"

"¡nos van a escuchar!"

Alejandro insiste, levanta del suelo a Mariana la gira colocándola en la cama mientras esta dice "mejor cuando termine la reunión, vamos a un hotel y dejo que me uses toda la noche"

"¡no, yo quiero aquí y ahora!" dice mientras sube la minifalda blanca y busca bajar la tanga blanca que llevaba Mariana

"ok, ok, lo hare yo sola" dice cediendo y quintando su ropa interior y mientras lo hace Alejandro aprovecha para manosear sus nalgas, para darle un par de nalgadas que se marcan levemente; ella misma se pone en posición, abre sus glúteos y espera la estocada, pero se sorprende cuando en lugar de eso recibe la lengua de Alejandro, siente esa caliente lengua que la recorre desde el clítoris hasta su entrada, ella estaba húmeda antes de eso pero con ese lento recorrido y sin querer, emitió un gemido que luego se arrepintió de soltar por temor a que sea escuchando

Mariana sigue escuchando a sus familiares afuera, cree reconocer la voz de su primo que conversa con su hermano en la alcoba de este que está al frente a la de  ella; se excita más por el temor que su puerta se abra en cualquier momento mientras la lengua de Alejandro entra y sale de ella con rapidez, ella con la cabeza apoyada en el colchón y con las manos abriendo sus nalgas solo disfruta mientras observa la puerta.

Ella se corre mordiendo su sabana tratando de ahogar sus gemidos, su cara se pone roja mientras con fuerza incrusta sus dientes en el colchón. Alejandro recoge y lame todo lo que de ella sale.

Se incorpora esta por penetrarla cuando escuchan que la mama pregunta por ellos, ella se acomoda mientras el  dice "¡no, no, aun no!"

"¡nos van a descubrir!"

Ella se arregla diciendo "te espero en la sala". el cuarto esta impregnado a un fuerte olor a sexo y teme que su madre al entrar se percate, así que sale sin darle oportunidad a Alejandro de hacer algo para impedir que ella salga de la habitación,  resignado luego de un minuto abandona la alcoba.

Alejandro no disimula su molestia, no se une a ella en la reunión, cruza la sala hasta que sale de la casa, camina entre los autos estacionados, no puede esconder su furia.

"amor no te molestes" le dice sumisamente Mariana, Alejandro solo se limita a mirarla con rabia, "perdóname amor" vuelve a insistir Mariana, ella mira hacia todos lados, y ahí entre los autos que están estacionado en el garaje de la casa, se pone frente a Alejandro y pone la manos de este en sus nalgas, lo mira a los ojos busca algo de bondad en ellos, pero el esta molesto; ella se gira colocándose en el capot de uno de los autos e insiste "dale amor solo se rápido"
Alejandro saca su miembro duro, quizás más duro que antes, mira a todas partes para asegurarse que nadie los ve, Mariana que en el apuro no logro ponerse su ropa interior solo tuvo que abrir sus piernas y esperar que Alejandro la cogiera ahí encima del auto, cuando él estaba por entrar en ella, ella lo detuvo y le dijo "si eres rápido y te portas bien, vamos a un hotel y dejo que me lo metas por detrás, será mi primera vez", este comentario enturbio la mirada de Alejandro que entro en ella con fuerza mientras sus manos amasaban sin delicadeza sus pechos sobre la blusa, "has dejar que te coja por detrás?" dijo brutamente 

"si bebe, me gusta cómo me coges, voy a dejarme coger por el culo"

Las embestidas fueron más fuertes, se podía escuchar el choque de la pelvis de el contra la de ella, así abierta mirándolo con la boca abierta, muy húmeda hasta tal punto que manchaba el pantalón de Alejandro, que la penetraba con fuerza mientras ella solo soltaba "ahhh, ahhh" lo miraba rendida a la excitación del momento. El manoseaba sus pechos mientras apretaba sus dientes, miraba su vagina depilada como engullía toda su verga sin ningún problema

"apúrate" dice con voz entre cortada

"donde la quieres?"

"adentro"

"pero si sales embarazada"

"no, yo tomo, pastillas, desde que cojo contigo, no te gusta, usar, condón" balbuceo soltando palabra por palabra mientras que su voz se agitaba con cada penetración

Siente que las embestidas son más fuertes y rápidas, "si más duro" le pide Mariana abrazándose a él, que solo se limita a darle con fuerza hasta el punto de llegar a mover el auto que para suerte de ambos no tenia la alarma activada.

Mariana empieza a sentir como el pene de Alejandro tiembla dentro de ella mientras el ahoga un gemido en el pecho de ella, tapa su boca abierta entre los senos de Mariana; siente como la llena con el calor de su semen, el permanece unos segundos quietos mientras ella amorosamente limpia su sudor de la frente, él sonríe, la besa en los labios, ella aprovecha juguetonamente de mordérselos, "te amo rey" dice entregada, "y yo a ti mi amor" dice el rendido ante ella y por fin puede ver esa bondad en los ojos de el.

Se acomodan la ropa "voy a avisar que llegare tarde" y entra en la casa mientras él la espera afuera.


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